Abrazando el Proceso Creativo de tu Hijo

En el ajetreo de la vida diaria, a menudo nos enfocamos en los resultados: ¿Terminó el dibujo?, ¿Se armó el rompecabezas correctamente?, ¿La torre se mantiene en pie? Sin embargo, la filosofía Reggio Emilia nos invita a cambiar nuestra perspectiva y a encontrar una profunda belleza en el proceso creativo de nuestros hijos, incluso cuando el resultado no es «perfecto» o está «inacabado».

Más Allá del Resultado Final: El Viaje del Aprendizaje
Reggio Emilia nos enseña que el aprendizaje de los niños florece a través de la experimentación, la exploración y la expresión libre.
Cada trazo de pintura, cada intento de apilar bloques, cada palabra inventada en una historia es una parte valiosa de su viaje de descubrimiento.
Cuando nos centramos únicamente en el producto final, corremos el riesgo de pasar por alto las ricas oportunidades de aprendizaje que ocurren en el camino.
Celebrando la Exploración y los «Errores»
¿Alguna vez has notado la fascinación de un niño por mezclar colores hasta obtener un tono inesperado? ¿O cómo intentan una y otra vez construir una torre tambaleante, aprendiendo sobre equilibrio y gravedad con cada intento fallido? Estos momentos, que a veces vemos como «errores» o «incompletos», son en realidad laboratorios de aprendizaje donde la curiosidad guía la experimentación.

Ejemplos para Inspirar una Nueva Mirada:
- Las Marcas del Pincel: En lugar de buscar un dibujo perfectamente delineado, aprecia la energía y la intención detrás de cada pincelada. Pregunta a tu hijo sobre los colores que eligió y por qué los usó de esa manera.
- Las Torres que se Desmoronan: Cuando una construcción de bloques se derrumba, no lo veas como un fracaso. Observa cómo tu hijo analiza por qué se cayó y qué intentará diferente la próxima vez.
- Las Historias en Evolución: Escucha atentamente las narrativas cambiantes de su juego imaginario. Las ideas que se transforman y los personajes que evolucionan son un reflejo de su pensamiento creativo en acción.
Un Llamado a la Acción: Pregunta, Observa, Valora
La próxima vez que tu hijo esté inmerso en una actividad creativa, intenta cambiar tu enfoque. En lugar de preguntar «¿Qué es?», pregunta:
- ¿Qué estás haciendo? (Invita a la descripción del proceso)
- ¿Cómo decidiste hacer eso? (Fomenta la reflexión sobre sus elecciones)
- ¿Qué descubriste? (Valora el aprendizaje a través de la experiencia)
- Cuéntame más sobre esto. (Muestra interés genuino en su perspectiva)
Al valorar el proceso tanto como el resultado, les estamos dando a nuestros hijos el mensaje de que su exploración, su curiosidad y su pensamiento son importantes. Estamos cultivando una mentalidad de crecimiento donde los «errores» son oportunidades y donde la verdadera belleza reside en el viaje de la creación.
¿Cómo abrazas tú el proceso creativo de tus hijos en casa? ¡Comparte tus ideas en los comentarios!
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